El emo es un género musical derivado del post-hardcore nacido a finales de los años 80 y que se diferencia de éste por su sonido más lento y melódico. También está considerado una corriente del rock alternativo.
El término emo es un apócope de emotional hardcore o emo-core y hace referencia a las letras de los grupos del género, caracterizadas por abordar variadas emociones y estados de ánimo, buscando asimismo generar estas mismas emociones en el oyente. Para lograr una mayor expresividad utilizan en su música cambios de ritmo y crescendos, combinando en una misma canción estallidos de furia heredados del hardcore, con sonidos más apacibles.
Las bandas emo intentan no hacer música puramente comercial, ya que para ellos tratar de satisfacer a un público mayoritario con música "artificial" o "envasada", sería incompatible con expresar emociones genuinas. De hecho, tanto los conciertos de estos grupos como sus discos suelen tener precios bajos en comparación con los de otros artistas. Gran parte de los grupos de emo son contrarios a los artículos de merchandising musical, como camisetas u otros productos para ganar dinero.
Actualmente, el término emo se utiliza para identificar cierta actitud y ciertos patrones estéticos a menudo ajenos a la música emo-core y que no coinciden con el concepto original del término.
El screamo es un subgénero del hardcore punk y del emo. La palabra screamo viene de scream (grito en inglés) y de emo. Básicamente es una fusión de hardcore caótico lleno de letras que tratan temas existencialistas con gran carga intelectual, pesimista y algunas veces temas políticos. El screamo se originó en Estados Unidos a finales de la década de 1990, y se caracteriza principalmente por vocales o gritos fuertes, muchas veces violentos y dramáticos. A diferencia del hardcore punk, las canciones y los gritos son más lentos, los gritos duran más y tienden a ser más agudos.

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